Berlin

Von Januar bis Mai 2020

Mi investigación en Berlín se centró en la idea de muro desde el principio debido a los planteamientos que me sugería su concepción y desde mi punto de vista la peculiar integración a ello de la ciudad actual.

Empecé callejeando libremente y cruzando antiguas fronteras (no tan antiguas) sin restricciones, de Este a Oeste. Sin embargo a mediados de marzo la exploración de la ciudad terminó repentinamente y los siguientes días se convirtieron en un retiro obligado a causa del Covid19. Las emociones amargas se alimentaban de sensaciones de retención y de la imposibilidad de fluir en el espacio/tiempo. Mis pensamientos se llenaron de vibraciones de los lugares que había visitado anteriormente, de reverberaciones de historias atrapadas que se apoderaron de mi atención: memoriales de guerra, antiguas centrales térmicas reconvertidas en espacios culturales, cementerios, crematorios, aeropuertos abandonados, parques, galerías, clubes y museos.

En el estudio, las fotografías que había disparado en dichos lugares, los mapas y las ideas sobre el aislamiento fueron el motor para crear una serie de dibujos e intervenciones en el espacio, interpretando conceptos estéticos y su analogía con la geografía emocional.

El concepto de muro se había convertido en una obsesión llena de preguntas y posibles respuestas, desde como una pared física puede evitar el paso de nuestro cuerpo de un lugar a otro y limitar nuestros movimientos, a como esta acotación también se puede concluir a través de una simple línea dibujada en el suelo, definiendo el espacio. Lo mismo puede decirse de una marca en un mapa, un documento de identificación personal, una ideología o un virus.

En esta búsqueda desde el aislamiento y sintiéndome como un punto sin movimiento dibujado en un plano o una idea atrapada en la mente, tomé esta sensación con ganas de atravesarla, experimentando todos sus rincones que serían los míos propios, mis límites y la firmeza con la que me presentaba al devenir.